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Estas son las últimas actualizaciones de Eladiestrador.es:

  • A 'Chiki' le asustan los garajes, y Un cuaderno para pintar y aprender a comportarse con los perros en Casos y cosas
  • Schnauzer Miniatura en Razas de perros
  • El paseo no reduce la excitación y Más problemas con el pis en Consultas

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    'Troncho' o el espíritu destructivo

    Hola, me llamo ‘Troncho’ y soy un bulldog a punto de cumplir un año de vida. Vivo con Mario que es un tipo guay que me da de comer, juega conmigo y, a veces, hasta me saca de paseo por el parque que hay al lado de casa. Vivimos en una casa que, aunque no es muy grande y casi no tengo por dónde corretear, sin embargo está llena de cosas con las que jugar: zapatos, cepillos del pelo, calcetines (adoro comerme los calcetines que se puso ayer Mario); ni te imaginas lo maravilloso que es sentir entre las muelas como se descuartiza el cesto de mimbre que hay en el baño. A veces, también juego con Mario, agarrándole fuerte por los pantalones mientras él intenta saltar y patalear, es muy divertido.

    Otras veces, cuando Mario se sienta en el ordenador y no le apetece jugar conmigo, me pongo a masticar alguna de las sillas del comedor. A ver si Mario compra unas nuevas porque a éstas ya no les queda prácticamente espuma en los asientos que llevarse a la boca.

    ‘Luna’, una beagle con la que a veces juego en el parque, me dijo que ella tiene varios juguetes en casa. ¡Quién quiere juguetes! si de vez en cuando puede uno coger la alfombrilla del ordenador y masticarla hasta que sale ese líquido viscoso y fresquito resbalando por los belfos.

    Hace unos días vino a casa un amigo de Mario, parecía un tipo muy simpático que olía a muchos perros y que se dejó que lo olisqueara por todas partes. Al poco rato, me enseñó un pedazo de salchicha, pero cuando me lancé a cogerla, el muy  *#@... la puso en alto. Otra vez me la acercó a la boca y, otra vez, cuando fui a zampármela, volvió a levantar la salchicha. Dos veces se aguanta, vale, pero a la cuarta pensé que había que cambiar de estrategia, así que decidí sentarme a pensar cómo conseguir esa salchicha. Para mi sorpresa, nada más sentarme, el chico nuevo me acercó la salchicha a la boca y esta vez no la retiró. ¡Buen chico! ¿A ver si sabes hacerlo otra vez? Yo me siento, y tú me das salchicha. ¡Bien! Vas aprendiendo, chaval. ¿Probamos otra vez? ¡Mola! ¡Chico listo!

    Desde entonces, este chico ha vuelto a casa casi todos los días y cada día que viene aprende algo nuevo. Ya me da salchichas cuando me siento, cuando me tumbo, cuando me quedo quieto, cuando me acerco a su lado... Está aprendiendo un montón de trucos.

    Y Mario también está aprendiendo, he conseguido que también él me dé trocitos de salchicha cuando me siento, me tumbo, debe ser porque practicamos todos los días desde que vino este chico nuevo. Anteayer, incluso, el nuevo me trajo un juguete de esos que me contaba ‘Luna’ que ella tenía. Y estuvimos jugando a ver quién se quedaba con el mordedór, él tiraba de un lado y yo del otro. No sé si tendrá algo que ver, pero desde que este chaval entró en casa, Mario pasa más tiempo jugando conmigo. Incluso salimos de paseo todos los días y no sólo al parque de al lado de casa, de vez en cuando nos vamos de excursión a descubrir nuevos parques. Hay días que, cuando llego a casa después de hora y media de caminata, no tengo ganas ni de masticar el cesto del baño. Sólo me apetece dormir mientras Mario me rasca la panza. Me ha parecido oirle encargar unas sillas nuevas.

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